- Los participantes del mercado eólico marino deben prestar mucha atención a los siguientes cinco temas clave que propone Westwood Energy
El mercado de la energía eólica marina se desaceleró aún más en 2025, lo que provocó un cambio de comportamiento. Los gobiernos que siguen apoyando la energía eólica marina están adoptando un enfoque más deliberado para priorizar la ejecución de proyectos y, al mismo tiempo, proteger a las industrias locales. Al mismo tiempo, los promotores y la cadena de suministro están ejerciendo mayor disciplina en sus inversiones. A pesar de este cambio de comportamiento, se espera que el gasto general aumente en 2026 y las próximas subastas sentarán las bases para el crecimiento futuro.
1. Equilibrio entre la política industrial y energética
En 2026, los gobiernos deberán afrontar el creciente reto de equilibrar el rápido despliegue de la energía eólica marina con la maximización de los beneficios económicos para las industrias locales. Acelerar los proyectos es fundamental para garantizar un suministro energético seguro y asequible, y para alcanzar los objetivos de energía limpia. También puede impulsar el crecimiento industrial local, aunque a menudo conlleva mayores costes y plazos. Este doble objetivo es cada vez más difícil de gestionar.
La creciente presencia de empresas de la cadena de suministro de China continental en proyectos eólicos marinos internacionales, en particular en el sector OEM de turbinas, también ha comenzado a aumentar las tensiones. Los proveedores locales han instado cada vez más a los gobiernos a introducir medidas proteccionistas para preservar los beneficios locales. En cambio, los promotores, en general, han valorado este desarrollo de forma más positiva, ya que una mayor competencia les ofrece más opciones y mayor capacidad de negociación.
El dilema de centrarse en la rápida ejecución de proyectos o en proteger (y expandir) a los proveedores locales está cobrando protagonismo. La forma en que los gobiernos resuelvan esta disyuntiva influirá en las decisiones de inversión, los plazos de los proyectos y el ritmo general de crecimiento de la energía eólica marina.
2. Cambios estratégicos para capturar más valor
A medida que el mercado eólico marino se ha desacelerado, las estrategias de los promotores han cambiado del crecimiento a toda costa a priorizar el valor sobre el volumen. Esto ha provocado que los promotores desinviertan cada vez más participaciones en proyectos y adopten estructuras de asociación para gestionar el riesgo y la exposición al capital.
Este cambio refleja una tendencia más amplia hacia el desarrollo colaborativo que permite flexibilidad financiera y resiliencia operativa. Westwood prevé que las desinversiones continúen en 2026, con la salida de algunas empresas del sector, mientras que otras buscan obtener valor de proyectos más avanzados (especialmente aquellos con acuerdos de compraventa) o reducir la exposición a desarrollos con mayor coste/riesgo, como la energía eólica flotante o proyectos en mercados más nuevos.
Otras maneras en que los promotores pueden buscar obtener más valor es mediante un mayor enfoque en la oferta de servicios. Un ejemplo de esto es la firma por parte de Orsted de un acuerdo de proveedor preferente para suministrar su tecnología Osonic a Luxcara. Según el acuerdo, Orsted también prestará servicios de ingeniería, adquisiciones y consultoría de construcción. La decisión de Orsted de licenciar su tecnología de instalación de monopilotes de bajo ruido presenta una nueva oportunidad: los promotores pueden generar ingresos adicionales como proveedores directos de tecnología.
Al mismo tiempo, los actores de la cadena de suministro están trascendiendo sus roles tradicionales, convirtiéndose potencialmente en accionistas de los proyectos. Ming Yang ilustra esta tendencia al analizar oportunidades fuera de China continental, incluyendo el interés reportado en proyectos de ScotWind y una colaboración con BuhaWind en un parque eólico marino de 2 GW en Filipinas.
3. Encontrar oportunidades en la cadena de suministro
Tras cuatro años de inflación de costos, subastas fallidas y proyectos cancelados, la industria en su conjunto ha adoptado un enfoque más selectivo y cauteloso. Los promotores están refinando su enfoque geográfico y financiero, lo que se traduce en menos proyectos que alcanzan la FID y una cartera de proyectos más irregular e impredecible.
La cadena de suministro está respondiendo de la misma manera, frenando o deteniendo la expansión a gran escala. Los principales fabricantes de equipos originales (OEM) ya no buscan desarrollos de fabricación agresivos: Siemens Gamesa suspendió su planta de nacelles en Dinamarca, alegando la necesidad de mayor claridad en el mercado, mientras que Vestas ha suspendido su fábrica de palas prevista en Polonia, debido a una demanda europea de energía eólica marina menor de lo previsto. Los fabricantes se hacen eco de la misma cautela. Sif informó de una ralentización en la actividad de licitaciones y del aplazamiento o cancelación de adjudicaciones de proyectos, lo que pone de manifiesto cómo la indecisión de los promotores repercute en toda la cadena de valor.
4. Apoyo financiero: adentro con lo viejo y con lo nuevo
En los últimos 18 meses, se han producido numerosos fracasos en las subastas de subvenciones y arrendamientos para energía eólica marina en todo el mundo. Las circunstancias han variado según el país, pero se han citado repetidamente los mismos desafíos: un entorno de costes complejo, incertidumbre del mercado y, sobre todo, un apoyo financiero insuficiente por parte de los gobiernos. El año 2026 se definirá en parte por las medidas que adopten los gobiernos para revertir esta tendencia.
En los mercados donde la energía eólica marina cuenta con un fuerte apoyo político, los gobiernos ya han comenzado a responder con una estrategia de «retorno al futuro». Es decir, reintroduciendo los mismos mecanismos de apoyo financiero que habían comenzado a reducir en los últimos años. El Reino Unido, por ejemplo, ha incrementado significativamente la capacidad financiera disponible para sus subastas anuales de Contratos por Diferencia (CfD) desde el fracaso de la ronda de 2023, mientras que los Países Bajos y Dinamarca se han alejado del enfoque de «subvención cero» y se está debatiendo una medida similar en Alemania.
5. Aumento de la inversión y las subastas
A pesar de los vientos en contra que ha enfrentado el sector eólico marino, se pronostica que el gasto en componentes en 2026 será más del doble de los niveles de 2025 (sobre la base del año de adjudicación del contrato), lo que lo convierte en el segundo año más alto de gasto mundial después de 2023. La inversión en 2026 actuará como punto de partida para una enorme ola de inversión que se espera que continúe hasta el final de la década.
Las subastas de energía eólica marina también avanzarán en los mercados maduros y emergentes. Se anunciarán los resultados del CfD AR7 del Reino Unido, mientras que Filipinas planea adjudicar hasta 3,3 GW de energía eólica marina a través de la Subasta de Energía Verde 5 (GEA-5), su primera subasta de energía eólica marina. La mayor parte de la actividad de subastas se centrará en proyectos de fondo fijo, aunque la energía eólica flotante se incluirá en rondas seleccionadas, como la A09, y a través del fondo flotante del AR7.
En general, 2026 se perfila como un año crucial para la energía eólica marina. Los promotores, las empresas de la cadena de suministro y los gobiernos seguirán ajustando sus estrategias para intentar maximizar el valor y el crecimiento en lo que será un mercado cauteloso y algo inestable. No obstante, se espera una inversión significativa, y los hitos clave de las subastas contribuirán a definir la próxima ola de desarrollo de proyectos globales.