El norte de Portugal pone en marcha su segundo proyecto de eólica marina

  • Viana do Castelo invertirá 18 millones en una nueva instalación frente a su costa mientras una veintena de propuestas, siguen pendientes de respuesta en Galicia

El norte de Portugal pone en marcha su segundo parque de eólica marina, mientras el sector en Galicia sigue expectante. La compañía irlandesa Gazelle Wind Power, propietaria de la ingeniería naval viguesa Carceller, ha amarrado 19 millones de euros de inversión para el proyecto Nau Azul, sostenido sobre plataformas flotantes de nueva generación cerca de Viana do Castelo.

La promotora de esta propuesta de eólica offshore que se levantará frente a la costa de Aguçadoura saldó con éxito una ronda de inversión liderada por Indico Capital Partners, uno de los principales fondos de capital riesgo en Portugal. Además, en el último mes se ha sumado el respaldo del Banco Portugués de Fomento, que apoya el novedoso proyecto con una inyección adicional de dos millones de euros a través del programa Deal by Deal.

Nau Azul es la segunda instalación que promueve la industria del norte del país vecino para demostrar la capacidad de la fuerza del viento y la posibilidad de transformarla en energía. A unos setenta kilómetros de la desembocadura del río Miño, frente a Póvoa do Varzim, la compañía irlandesa quiere activar un proyecto de 2 MW. La inversión que acaba de amarrar allana el camino a los molinos, con los que aspira a evidenciar que la producción de energía eólica en aguas profundas es viable, accesible y no necesariamente perjudicial para los ecosistemas marinos.

La propuesta de Gazelle Wind Power en la franja litoral atlántica se sumará a la plataforma de Ocean Winds, la primera experiencia de este estilo en el sur de Europa que ha resultado exitosa y que se llega a apreciar desde el alto del monte de Santa Trega, en A Guarda. Ahora, Nau Azul emerge como una propuesta disruptiva porque lo que persiguen sus ingenieros es montar una plataforma con partes móviles. Su estructura funciona a modo de flotador, es más estable, ligera y económica que los modelos que se han desarrollado hasta ahora gracias a su contrapeso central y a los tres brazos de los que dispone para el anclaje bajo el agua. La previsión es arrancar su construcción en el 2026.

El segundo proyecto de eólica marina en el norte de Portugal aspira a instruir a la cadena metalúrgica de su zona de influencia en la puesta en marcha de propuestas como esta. La compañía irlandesa quiere contar con empresas de localidades cercanas para la producción, el montaje y la instalación de esta infraestructura, lo que le permitirá ahorrar costes.

En Galicia

Las cosas van más despacio a este lado del Miño. Galicia lidera la carrera de la eólica marina en España con una veintena de proyectos que superan los 10.136 MW, pero el Gobierno central mantiene parada su regulación. Todavía no hay subastas ni normas claras a las que las grandes compañías, con inversiones millonarias pendientes, puedan atenerse. Iberdrola, Greenalia y otras compañías energéticas de referencia siguen a la espera de que se defina la situación desde que se aprobaron los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM), en febrero del 2023. Las alegaciones presentadas y la indefinición sobre las potenciales zonas de instalación han frenado al Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).

Justo Sierra, presidente de Asime, la patronal metalúrgica, mostró ayer su preocupación por la paralización de proyectos de energía renovable en Galicia. Durante la asamblea general de la asociación indicó que la eólica marina «puede generar hasta 5.000 nuevos empleos en diez años» y tener «un efecto tractor en doscientas empresas». Es uno de los tres nichos de negocio que ven con mayores posibilidades de crecimiento, junto con el aeroespacial y la industria de defensa.

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